martes, 19 de agosto de 2014

PREVENIR LA CISTITIS





PREVENIR LA CISTITIS

El verano es la estación de las cistitis y desde aquí queremos acabar con esta maldición que persigue al 40% de las mujeres, ya que es mucho lo que se puede hacer para evitar esta infección urinaria, que aunque benigna, provoca muchas molestias a quien la sufre.

¿Por qué es más recurrente en el verano? 

Calor y humedad son los dos factores que más favorecen la aparición de la cistitis. Una hidratación insuficiente, estar con el bañador o bikini húmedo mucho tiempo y mantener relaciones sexuales más frecuentes, son factores de riesgo sobradamente comprobados.

¿Qué hacer? 

Como siempre, lo mejor es prevenir.
Estos 6 gestos o consejos prácticos, pueden ayudarte a prevenir una cistitis veraniega:

1. Bebe más cuando aprieta el calor. Durante el verano se traspira más y se pierde más agua.
Para que el cuerpo no se deshidrate, hay que adelantarse a la sed y beber un litro y medio de agua por día y más si las temperaturas alcanzan los 30 ºC o si practicas deporte. Cuanto más se bebe, más se orina y menos posibilidades hay de que los gérmenes se estanquen en la vejiga.

2. Evita las bebidas (vinos blancos, cava, etc.) que contienen sulfitos, ya que estas sustancias resultan irritantes para la vejiga.

3. Haz pipí con frecuencia para evitar concentrar la orina, ya que eso crearía un medio más propicio para la multiplicación de bacterias. Además, intenta hacer pipí después de cada relación sexual.

4. No uses ropas ajustadas (tejanos, leggins) y de tejidos sintéticos, ya que favorecen la maceración y proliferación de gérmenes.

5. En la playa o piscina, no te quedes con el bañador húmedo, y mucho menos si es de Lycra. Es mejor usar ropa interior de algodón.

6. Evita el estreñimiento tomando más fibra y suplementos probióticos, ya que el estancamiento de las heces en el colon facilita la proliferación de microbios cerca de la uretra y te pone en más riego de sufrir una infección urinaria.

7. Toma arándanos rojos desecados como tentempié o en las ensaladas, en zumo concentrado o en viales, ya que se ha comprobado que estas bayas poseen unas sustancias que impiden la adhesión de bacterias en las paredes de las vías urinarias.
Hay estudios que demuestran que las proantocianidinas que contienen los arándanos rojos, reducen en un 50% el riesgo de cistitis reincidentes.
** Tomar 36 mg de proantocianidinas cada día durante al menos tres meses, ayudará a prevenir cistitis.

¿Cómo alcanzas esa cantidad? 
Elige una de estas tres alternativas para tomar cada día:
a) Tomando una cucharada sopera, es decir, 15 g, de arándanos rojos desecados.
b) Tomando 2 cucharadas de concentrado de arándano rojo mezclado con agua o zumo.
c) Tomando 1 vial de concentrado de arándanos diluido en un vaso de agua, en una sola toma.

8. No te laves en exceso, ya que tanto la falta como el exceso de higiene, puede aumentar el riesgo de cistitis.
Además hay que evitar lavarse cada día con productos higiénicos íntimo alcalinos o antisépticos, ya que suelen ser demasiado agresivos para la flora vaginal que protege de los gérmenes. Es mejor recurrir a jabones bio con áloe vera.

9. Las cistitis suelen ser benignas, pero en caso de fiebre y dolores que se irradian hacia la espalda, riñones y bajo vientre, y en caso de que se repitan con frecuencia,  hay que consultar al médico para descartar otras complicaciones.

10. No tomes antibióticos por tu cuenta, consulta siempre con tu médico.

sábado, 12 de julio de 2014

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ISOFLAVONAS DE SOJA: ALIADO EN LA MENOPAUSIA


ISOFLAVONAS DE SOJA: MEJORA TU MENOPAUSIA


Las mujeres japonesas y de otros países asiáticos suelen presentar una menopausia más tardía, con menores trastornos y con un menor índice de problemas de osteoporosis, hecho que diversos estudios epidemiológicos han ligado a su alto consumo de soja, una fuente importante de vitaminas, proteínas, minerales, fibras vegetales, lípidos e isoflavonas.

Las isoflavonas son compuestos naturales estructuralmente parecidos a las moléculas de las hormonas sexuales tales como el estradiol.
Este estrógeno se une dentro de las células a proteínas específicas, los denominados receptores estrogénicos alfa y receptores estrogénicos beta, para realizar sus funciones reguladoras del metabolismo y de la expresión génica.

La similitud estructural de las isoflavonas con los estrógenos hace que, en ocasiones, aquellas puedan ejercer un determinado efecto estrogénico tras su reconocimiento y unión al correspondiente receptor.